POESIAS

CANCIÓN PARA BILLIE HOLIDAY

¿Cómo purgar mi corazón
de la canción
y la tristeza?
¿Cómo purgar mi corazón?
Con la canción
de la tristeza.
¿Cómo purgar mi corazón
de la tristeza
de la canción?

No hablo de la angustia
con polvo en su pelo.
Ni del de sus ojos,
donde sopla el viento.
Yo hablo de una angustia
puro desespero.

Voz de trompetas mudas;
cobre frío, aire ardiendo.
Televisor incierto,
amargo de sonido
¿Dónde suena su brillo?

Langston Hughes

PARA MILES


Tu sonido impecable
es puro y completo
sagrado
casi profundo.
Tu sonido es tu sonido
verdero y desde dentro
una confesión
sincera y hermosa.
Poeta que interpreta su sonido
que graba o se pierde
pero es escuchado
¿recuerdas todavía aquella noche
del Open Door en el 54
cuan tú y Bird hacías llorar de madrugada
casi inimaginable, maravillosa música?

Gregory Corso

 AULLIDO
(fragmento)


He visto a los más grandes espíritus de mi generación destruidos por la locura, hambrientos, histéricos, desnudos,
arrastrándose de madrugada por las calles de los negros en búsqueda de la droga urgente imperiosa,
iniciados a la cabeza del ángel ardiendo por la antigua conexión celeste con la dínamo de las estrellas en la máquinaria nocturna,
que pobres y rotos, malolientos y bebidos se reunían a fumar de pie en la ocuridad sobrenatural de los apartamentos, fluctuando sobre los tejados de las ciudades contemplando jazz...

Allen Ginsberg

  LOVER MAN


Desde el sótano llega hasta la nieve sucia
un sonido dorado. La noche es fría y triste
si no arde con la droga y la bebida.
El saxo acompañado por la batería
posee la dureza de una música
que muere el alba, cuando se retira
como una afectuosa prostituta.
Baudelaire escuchó la melodía
de Parker en su amante de piel sepia.
De la belleza forma parte el mal.
Por ello Parker deja en esta pieza
que el saxo continue tras la sombra
de una mujer que baila con los ojos cerrados
y abrazándose a nadie en la tiniebla.


Joan Margarit

SIENTO LA OSCURIDAD 
(Ahora recuerdo aquellas noches de garitos setenteros llenos de saxo y cerveza)

En todo caso, siento la oscuridad siempre cercana.
Aunque el alba me sorprenda adormilado
detrás de un escenario, siento la oscuridad
Cuando has llegado al puente que separa la noche
con su luz, demoledora, un poco cenicienta,
siento la oscuridad a pesar de todo.
La siento con el gusto y con el tacto me posee al acercarme,
al estar lejos, y aunque todo sea azul como tus ojos...
Aún a pesar del azul enamorado, del acorde perdido de viaje inacabado
y de su sinfonia maldita, siento la oscuridad por todos lados.
Me va acechando lenta y suavemente,
me va abarcando pedazo a pedazo,
y aunque suene increible la música del saxo,
alrededor de mi; siento la oscuridad iluminarse.

 

Fernando Utrilla

BIRD

Una nota, apagada, como con sordina.
Un espejo roto, que ya no refleja.
Qué lejos quedan los cuarenta, Charlie.
Qué lejos...
Qué suerte la tuya, negro.
Fuiste diablo en vida, ahora mito.

A veces sueño que paseo por la 52, y escucho.
Siento que hierven sus clubes, ávidos de Bop
y que el humo es más espeso que la niebla.
Pero qué lejos queda todo eso, Bird.
Droguémonos juntos, luego toquemos algo…

Anónimo

MIL LUCES (A MILES)

Hollywood te está llamando. Ve.
Son ciertas todas las cosas que te dijo.
Necesitas un cambio.
Pon la trompeta en el asiento
trasero de algún taxi,
enciéndete un cigarro,
esparce el humo gris.
Cuando suene el teléfono en tu casa
ya habrás llegado.
La vida es un contralto
Un responso se adivina en la noche
de luces y de asfalto.
Tócales algo,
descúbreles las notas
que nunca conocieron.
Que tu sonrisa negra
caiga sobre sus ojos asombrados.
Son ciertas las cosas que te dijo.
Necesitas un cambio.

Fernando Utrilla

4.7.06

FRANCISCO VÉJAR y sus 5 poemas sobre Jazz

 

 

 

 

 

1

ANOTACIONES DE UN DIARIO DE VIDA


a Chet Baker




Empecé a escucharlo a comienzos de los años ochenta. Disfrutábamos de aquellas lunas negras que giraban en 33 revoluciones; blancas noches junto al destello de su voz melancólica, como nuestra cerveza y tabaco. La fina aguja de metal marcaba los días haciendo caer las hojas de los calendarios, y nos veía crecer, vagos y solitarios. No seríamos nosotros quienes cambiarían el mundo, sino que inauguraríamos el nuestro, conformado por árboles de un parque silencioso donde nos ocultábamos de la rugosa realidad. En aquella época temas como Time after time fueron patrimonio - y lo siguen siendo - de los lugares que bautizábamos con los nombres de nuestras amantes. Recuerdo la muerte de Chet Baker. Era 1988, y estábamos tendidos en una playa, lejos de la ciudad; averiguamos entonces que su impronta fue la versión más desgarrada de My funny Valentine, mientras caía de un octavo piso en Amsterdam.




2


APUNTES SOBRE LA CARATULA DE UN DISCO DE STAN GETZ






Salimos del amor como de una catástrofe aérea

después de vagar por moteles y playas solitarias

donde nuestras huellas desaparecían tras la marea;

días y días de bañarnos con champaña

y hacer el amor mientras gritaba el oleaje.

Fuimos una rara especie de animales

que escribían sáficos imperfectos

en sus cuerpos desnudos.

Así, jugábamos a creer que dominábamos la lengua

como dominábamos ese instante.


Hoy atesoramos manuscritos, discos de jazz, libros

y esa llama que quisiéramos encender

como un profano que retorna a su creencia

y enciende las velas de un oxidado candelabro.


Salimos del amor como de una catástrofe aérea

sin equipaje ni boletos de vuelta.


 





3


NADA MÁS QUE EL TIEMPO SUAVE DE AMAR



Nada más que el tiempo suave de amar;
las preocupaciones disueltas en el océano
y la mudez de la arena en la playa.

Importan el tacto y la respiración.
La maldita llovizna que trata de borrar nuestras huellas.
La música de algunos jazzistas. Arena y vuelo.






4


VALDIVIA (Germán Arestizábal)



A la 1/2 noche –round about midnight-
James Dean sale en una Vespa
y Uma Thurman empuña un Colt 38.
Alguien dice que somos grandes y poéticos
con nuestra desfachatez y camisas de cuello abierto.
Al volver del río, en casa
nos aguarda el singular canto de las aves,
mientras Morgan, cual Pound, corrige
The old possum´s book of cats by T. S. Eliot.
Se oyen campanas de un templo católico
y en el mercado fluvial pasean
mapuches, alemanes y lugareños.
Hay una hora para congregarse en la plaza
donde todos esperamos enamorarnos.






5
FUGA PARA CONTRABAJO Y SAXO



Caminar, siempre caminar
como la que partió hacia otra parte
con un morral de planes e ilusiones,
dejando sin musa al soldado
sucio con saliva de palabras.

Nos parecemos a ella,
manchando de tinta los papeles,
empuñando algo en la despedida. Intentando
desbaratar el sentido de las horas.
Quizá porque nadie ha llegado a conocernos
y ese sea nuestro triunfo.

Cerca nuestro, objetos que callan y escuchan,
trozos de lunas que inventaba para seducirte,
casas deshabitadas y sin césped
en las que nos amábamos violando cerrojos.

Así como la vida, la fiesta siempre está en otro lugar;
tal vez en Edimburgo, Quintay o Valdivia
pero la llama que queda en nuestros ojos
nos acompaña
cuando partimos
y olvidamos
las fosas que se abren
cada día

POEMAS DE DAVID LOPEZ XIMENO

Negra Dama Art Nouveau

El gradiente de tus senos, pasó.
Pasó sin islas.
Quizás mis ojos perecieron
convocados por el viento
allí en la vieja calle del Village,
buscando la aureola inmaculada
que ofreciste
como suerte a mis pupilas.

Vete ya.
No se paladea con gusto alguna pena.
La luz metálica,
lastra las ventanas,
Chillando, acuchillada como fiera.
Tú. Tú luces el pelo ensortijado
a la usanza de los veinte.

Aunque sean menos puros
estos años en curso,
eres la Bama Art Nouveau,
la gaviota travestida en isla
.

Amstrong

Amstrong, negro fauno, Amstrong,
bruma y ventisca de añejo sur, Amstrong.
Llanto de perla oscura, Amstrong.
Una hoja de vulnerable manzano
es talón dinástico
de una mujer desnuda.
Ella camina y se pierde,
no lleva ajorcas de preda de Indias
pero fuga de todos.

La enseñaste a huir
cuando tus dedos lamían el metal de la sordina
púrpura iconografía
tus dedos implacables
acosando su pelvis
tatuando su carne ungida de islas.

Amstrong, azul Amstrong,
Cielo metálico es frágil telar infinito,
así tu mano se adiestra
espoleando el ébano custodio de esta Reina.

En polvo, en roto antílope
delicado como un niño de Harlem
queriendo soñar un jazz,
jadeante.
En niño tatuado de pájaros
que remontan vuelo cuando llora tu trompeta,
en niño, polvo de tus dedos horizontales
amando a los ojos de otro niño
tan tierno,
huésped de la tristeza.

Amstrong, roca, Amstrong,
aalle Amstrong, para caminar cautivo de jazz
que es igual a decir
paloma silvestre perfumando el blanco sexo de Manhattan,
cuando llora tu trompeta
cierro los ojos
junto las manos
palpo la serpiente que habita mi cuerpo.
Tú, hombre negro en la banqueta
sordina en pubertad crepuscular
hombre negro
de la calle lamento
solo
te escucho.

Dril Cien para Chano

Dril Cien para Chano,
en la noche estrellada del Village,
alga sin flor la solapa inerte
y un pálido rayo
bajando del cielo
tocando sus manos
tan fuertes, ahora en la jungla antigua.

Dril Cien para el concierto de jazz
con la Banda del Viento.
Dril Cien sobre la barra del bar
con el trago de fiesta,
con el aire azul
que humedece la gomina del cabello.

Río de estrellas en la noche
que destroza los adoquines
y no retiene el desprecio de la muerte.
un trago de ron penetrando la garganta
como filo de cuchillo
de larga cortadura.

Una mujer entre sus piernas
y una danza ritual
de lujuria
en el lóbrego cuarto de hotel de Broadway.

Veo las fotografías
en el polvo de su esquela.
Chano con el vientre herido
Chano con el traje cálido,
antes muy blanco,
ahora perdido en la calle del Village,
con un trago a medio beber
y una mujer que implora
su última paga.

Dril Cien para Chano.
Por favor
que alguien coloque este mensaje
dentro de alguna botella
la arroje al mar,
sabrá retornar a La Habana.

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Lamento De Una Voz

¿Quién canta este jazz?
¿Qué labios se apresuran
a saltar, a decir
dóciles, bruñidas frases?
A veces la vozç
es mi alma en off
que del labio fértil,
como palio tierno se fuga.
Y la piel quebradiza de mi frente
entrega al lamento
estos días,
los siguientes a las noches
donde luna, simulas la sordina.

Rezad por ella.
por el velo opresor
de acero de Brooklyn,
rezad.
Quiero amar implorando a pulmón.
no hay nada que hacer
cuando canta un hombre.
Sus puños son música.
Su oscuro vientre exhala,
descarga sudor.
No hallo qué hacer
cuando las calles se inundan
del oro lavado del jazz,
el viento no logra detenerlo
porque canta al amargo fruto
indóci
en la tierra.

¿Quién canta este jazz
de luna suburbana,
que de pluma hirsuta
copula con pálidos desayunos
desde los cristales
mirando a South River?

La voz no marcha.
Perdura innominal.
Puede ser la suerte
del triste amante negro.
Su suerte,
limpio exvoto de la ternura.

E-mail: luisgra@hotmail.es

Web: www.jazzgra.jimdo.com