EL COMPAS DEL ADIOS

FUNERALES

 

En los años veinte del siglo XX el Jazz sonaba en todos los cafés; pero apenas treinta años antes sonaba tan sólo en los funerales de los negros.

 

Una vez libres, los negros eran pobres; es por ello que surgieron una serie de sociedades benéficas que buscaban procurarle a los negros una relativa tranquilidad y una cierta estabilidad económica durante la vida, pero sobre todo a la hora de la muerte. Los socios pagaban pequeñas cuotas mensuales y con ello se garantizaba que a la hora de su muerte tendrían un funeral, literalmente, con bombo y platillo.

 

Ya desde 1890 los funerales negros incluían música. Se organizaba una larga procesión desde la casa hasta el cementerio que era acompañada por familiares y amigos, pero sobre todo, por la banda musical, que acompañaba el cortejo con himnos y cantos tristes y lentos; todo en una actitud solemne.

 

El entierro era un momento de tristeza; pero al regresar del cementerio al pueblo el muerto estaba ya en el cielo y había que regocijarse; entonces la banda comenzaba de nuevo a tocar, pero ahora ejecutaban marchas rápidas y alegres, música sincopada a ritmo de ragtime y de swing, una total improvisación rítmica que no era otra cosa sino Jazz. Fue en los funerales de los negros donde este género comenzó a existir

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