ACCU JAZZ

Volver a inicio

¿Qué es el Jazz?

No me atrevo a definirlo de una forma sencilla y exacta, comencemos desde este punto.

Es un sentimiento, una sensación que puedes tener, o no. Es fácil definir los sentimientos.

La diferencia con otras músicas es que cuando se toca un tema, hay una parte que queda a libre creación o improvisación de cada músico, dentro de los acordes o escalas que lo componen. Se interpreta, no se ejecuta una partitura. Las notas salen de la inspiración del músico y su estado de ánimo en ese momento.

El Jazz, como casi todos los sentimientos, se define a sí mismo dándole la oportunidad y dedicándole tiempo; sintiéndolo, disfrutándolo y sufriéndolo a la vez pero, siempre gozándolo. Esto hace que en principio no sea una música para todos. Pero no debe preocuparos, en principio ni la pintura, ni la escultura ni ninguna de las artes lo son hasta que no se comprende algo sobre ellas. Al final te acaba gustando algo.

Sólo se me ocurre poneros una metáfora:

Suponeros que en un viaje veis una catedral, por ejemplo Notre Dame, en París. Por fuera es un construcción gótica en la que tal vez te llamen la atención las torres de la fachada que contienen los campanarios porque terminan en un tejado plano, como si no estuvieran terminadas en la típica forma de aguja. Un montonazo de piedras bonito en un emplazamiento ideal en mitad del sena. Hacéis vuestra foto con el edificio a vuestra espalda y tal vez entréis y hagáis el recorrido previsto para turistas, viendo más piedra, los decorados, etc...

Pero las catedrales no están hechas para verlas desde fuera. Sus vidrieras no se ven y de verse algo, sus inscripciones las veríais escritas al revés.


Ahora, suponeros que cuando entráis, se está celebrando un oficio en el altar mayor, que está llena de gente, que el órgano esta sonando y una soprano con su túnica azul está cantando un salmo. Huele a incienso y el sol atraviesa las vidrieras proyectando sus rayos multicolores a través del humo del incienso para iluminar el altar y a la mujer que está cantando.

Si además alguien te explica el significado de los relieves esculpidos, tanto los religiosos como los profanos, que sus dimensiones y formas recogen un conocimiento que se pierde en los siglos, transmitido de forma secreta por los masones maestros a sus aprendices, que sus bóvedas hacen que el órgano suene por igual en todo el recinto produciendo su típica reverberación, al tiempo que impide el eco para que suene nítido cuando está llena de gente, etc, etc.., no es lo mismo.

Te das cuenta de que allí está pasando algo, te sientas en un banco y te dejas llevar por tus sentimientos, tus emociones; paz, euforia contenida, los que sean. Estás disfrutando de un momento único. Seas religioso o no, cuando sales de allí, tu ánimo ha cambiado, tu espíritu se ha alimentado de algo que no puedes definir.

Pues igual pasa con el Jazz. Hay que sentirlo desde dentro y dejarse llevar, participando en lo que está sucediendo y disfrutarlo porque no se volverá a repetir.

Al igual que en el ejemplo de la catedral, si ese día no hay sol, no se producirá el arco iris multicolor de sus rayos atravesando el espacio como flechas. En una actuación de Jazz puede que tú no estés con el mismo estado de ánimo o el que toca no tenga su día. No será igual, nunca se repite.

El resultado óptimo se produce por interacción entre artistas y público. No vale estar pasivo; cada "solo" de un artista se aplaude y vitorea, esto hace que la actuación gane en intensidad y aumente cada vez más la creatividad del artista y la satisfacción del público.

Cuando termina la velada, nos vamos contentos a casa, todos hemos estado bien.

Espero que esta metáfora os valga de explicación, pero es que no se me ocurre otra para tratar de explicar que el Jazz es eso: un sentimiento que no se alcanza desde fuera, sin implicarse de forma activa.

E-mail: luisgra@hotmail.es

Web: www.jazzgra.jimdo.com